Los RAEE son los residuos de los aparatos eléctricos y electrónicos, sus materiales, componentes, consumibles y subconjuntos.

Los aparatos eléctricos y electrónicos son aquellos que para necesitan para funcionar corriente eléctrica o un campo electromagnético, con una tensión nominal de funcionamiento no superior a los 1.000 V en corriente alterna y 1.500 V en corriente continua. Todos los aparatos que necesitan pilas, baterías o corriente eléctrica, son Aparatos Eléctricos y Electrónicos, y cuando decidimos deshacernos de ellos o llega el final de su vida útil, pasan a ser RAEE.

Estos RAEE pueden proceder tanto de los hogares particulares y puntos limpios como de usos profesionales, de cualquier tipo de empresa, comercio, cadena de restauración, supermercados, etc.

La obligación de tratar estos residuos de un modo especial viene dada por el Real Decreto 110/2015, que marca las obligaciones y responsabilidades de todos los agentes implicados en el proceso (productores, consumidores, gestores de residuos, transportistas, plantas de tratamiento de RAEE, etc).