A estas alturas es de sobra conocido por todos que el sistema lineal sobre el que se ha estado basando nuestra economía durante el siglo pasado (extracción, fabricación, utilización y eliminación) unido al aumento exponencial del consumo de las sociedades más desarrolladas ha alcanzado ya sus límites de sostenibilidad. Hace tiempo que se empezó a vislumbrar el agotamiento de muchos de los recursos naturales y combustibles fósiles que utilizamos a diario. De ahí nace la acuciante necesidad de establecer un nuevo modelo que optimice los flujos de materiales, energía y residuos, teniendo como objetivo final el máximo reaprovechamiento de los recursos naturales. Este nuevo modelo es lo que se denomina Economía Circular.

Hay diez rasgos configuradores que definen las pautas a seguir en el funcionamiento de la Economía Circular:

  1. El residuo se convierte en recurso. Es la principal característica del modelo. Todo el material biodegradable debe volver a la naturaleza y el que no es biodegradable debe reutilizarse.
  2. El segundo uso. Reintroducir en el circuito económico aquellos productos que ya no cumplen con las necesidades iniciales de los consumidores, pero que pueden cumplir con otras.
  3. La reutilización. Reusar ciertos residuos o ciertas partes de los mismos que todavía pueden funcionar para la elaboración de nuevos productos.
  4. La reparación. Encontrar una segunda vida a los productos estropeados.
  5. El reciclaje. Extraer y volver a utilizar los materiales que se encuentran en los residuos.
  6. La valorización. Aprovechar energéticamente los residuos que no se pueden reciclar.
  7. Economía de la funcionalidad. La Economía Circular propone eliminar la venta de productos en muchos casos para implantar un sistema de alquiler de bienes. Cuando el producto termina su función principal, vuelve a la empresa, que lo desmontará para reutilizar sus piezas válidas.
  8. Energía de fuentes renovables. Eliminar los combustibles fósiles como fuente de energía para producir el producto, reutilizar y reciclar, y sustituirlos por fuentes renovables.
  9. La eco-concepción. Integrar en la fase de concepción del producto la evaluación de todos los impactos medioambientales que pueda generar éste a lo largo de su ciclo de vida.
  10. La ecología industrial y territorial: establecimiento de un modo de organización industrial en un mismo territorio caracterizado por una gestión optimizada de los stocks y de los flujos de materiales, energía y servicios.

 

¿Qué otros beneficios tiene la Economía Circular?

Beneficios para las empresas: En multitud de casos es más barato reutilizar componentes que crearlos desde cero. Por ejemplo, en el sector del automóvil la empresa sueca Volvo lleva años utilizando en su proceso productivo componentes reutilizados de vehículos desechados.

Beneficios para la sociedad: En algunos informes se dan datos del impacto económico y social que tendría la total asimilación de la actual normativa europea en materia de residuos asociada a la Economía Circular. Se estima que se crearían alrededor de 52.000 puestos de trabajo en España y más de 400.000 en toda Europa, cifras nada desdeñables sobre todo en un país con elevadas tasas de desempleo como es el nuestro.

Beneficios para la economía: En un panorama actual de escasez y fluctuación de los costes de las materias primas, la Economía Circular contribuye a la seguridad del suministro y a la reindustrialización del territorio nacional. Hay que tener en cuenta que Europa no es precisamente el continente que más recursos naturales posee, de ahí el gran interés de los estados miembros de la UE en potenciar la Economía Circular como paradigma de gestión de las materias primas. Cuanto más avancemos en este terreno, menos dependientes seremos de otros países y menos impacto tendrán en nuestros balances económicos las fluctuaciones de precios de las materias primas, siempre muy susceptibles a la especulación.